Proyectos Humanísticos

Cómo superar la necesidad de aprobación

La necesidad de tener aprobación de forma constante está presente en la vida de muchas personas y en muchas ocasiones determina sus acciones. Podría decirse que esto es causado por la inseguridad que sentimos, y puede tener diversas consecuencias negativas tanto psicológicas como sociales, y debemos aprender a gestionarlas.

La necesidad de aprobación

Esta necesidad surge de la búsqueda del consentimiento y ganarnos los favores de las personas que están a nuestro alrededor en todas las cosas que hacemos, buscamos el visto bueno de las personas que son significativas para nosotros, bien sea familiares, amigos o mentores, con el objetivo de no decepcionarlos, o hacer que se sientan orgullos de nosotros mismos, bajo la creencia que hacemos todo mal.

La base de esta inseguridad que se siente, se origina de un déficit de autoestima, que se forma a partir de las opiniones de los demás. Por este motivo es importante para algunas personas tener la aprobación de otros. Cuando surge la dependencia emocional puede tener consecuencias muy negativas para nuestra persona e interacción en la sociedad.

Esta baja autoestima puede ser ocasionada por una relación negativa y de las malas opiniones que recibimos de personas cercanas. Por ello es importante identificar si tienes una necesidad constante de aprobación o no, basándote en los siguientes indicadores:

  • No ser asertivos, mantener una actitud pasiva al no decir nunca que no, anteponiendo tus derechos y opiniones tuyas para ganar la simpatía de los demás y nunca decepcionar a nadie, aunque ocasione un perjuicio en nuestra vida
  • Cambiar de opinión para gustar a los demás bien sean familiares o compañeros y pasar desapercibidos, con el fin de caer bien o gustar sus cercanos. Es importante realizar una puntualización, está bien cambiar de opinión y tenemos derecho a ello, pero siempre que haya un motivo de peso y no por el hecho de buscar la aprobación de los demás.
  • Sentirnos mal cuando alguien nos dice que algo está mal, sentir una angustia exagerada sobre algo, es un signo de necesidad de aprobación.

Mantener este tipo de dependencia emocional trae como consecuencia a nivel psicológico y social:

Dejar de ser uno mismo para convertirnos en lo que otros desean, perdemos nuestra identidad, al dejar de lado lo que deseamos para convertirnos en lo que los otros quieren que seamos

Sentir tristeza constantemente, al estar la inseguridad ligada a la aprobación de forma constante, y creemos que no somos capaces de hacer las cosas de nosotros mismos. La decepción de hacer algo que no está bien visto para los demás, nos hacer sentir triste.

Ansiedad, generada de la incertidumbre que se genera cuando esperamos la constante aprobación, y esperamos que el resto nos apruebe, y se traduce en:

  • Pensamientos catastróficos
  • Aumento del pulso cardíaco
  • Sudores
  • Temblores
  • Hormigueos en las extremidades
  • Dolor de cabeza
  • Pinchazos en el pecho
  • Sensación de mareo
  • Sensación de que falta el aire

Miedo a hacerlo todo mal, ligado a la inseguridad, por el temor a cometer errores y que el resto de personas nos critiquen, que genera mucha ansiedad.

Como gestionar la necesidad de aprobación

Además de entrenar la asertividad, existen algunas claves para gestionar la necesidad de aprobación, como:

  • Tomar distancia de la opinión de los demás, y ajustar las expectativas en relación a sus juicios, debemos entender que su desaprobación viene de sus propias creencias irracionales y sus propias dificultades. Esta perspectiva te ayudará a adaptarte a sus críticas.
  • Validar las críticas que son útiles y constructivas, para aprender de los errores cometidos y mejorar
  • Aprender a tolerar la crítica, sin caer en el desánimo
  • La desaprobación no dura para siempre, los conflictos al igual que la diferencia de criterio con personas cercanas, que no significa que la relación acabe. El malestar también pasará.
  • Confía en tu criterio personal, solo tus planteamientos de tu forma de pensar, incluirán en tus decisiones, hay que darse la oportunidad de vivir sin miedo, y vivir su propia vida.
  • Equivocarse no significa ser un perdedor, hay que cuidarse de las posibles etiquetas negativas que pueden surgir si el resultado no es el que se espera. Se debe entender que todos somos valiosos por lo que somos.
  • Si eres la persona que desaprueba, debes aprender a validar tus sentimientos, y toma distancia de la decisión del otro/a y dejar que se equivoque, y al hacerlo recíbelo nuevamente con amor incondicional, enseñándolo a ser flexible, permisivo y que pueda aprender de la situación.

Entrenando la Asertividad

Otra forma de gestionar nuestra dependencia emocional de forma constante, es entrenar nuestra asertividad, adquiriendo mejores habilidades para comunicarnos con los demás de forma efectiva, sobre nuestros propios deseos, comenzando por poner en práctica ciertos hábitos y estrategias que nos ayuden a ser más asertivos como:

  • Saber decir que no
  • Aprender a escuchar
  • Eliminar los prejuicios, evitando los juicios de valor ante las personas que no conoces
  • Entender que nadie está al tanto de lo que nos ocurre, y por ello debemos saber cómo contarlo
  • Aprender a responsabilizarnos de nuestros propios sentimientos
  • Aprender a comunicarnos respetando las necesidades del otro

Igualmente, para desarrollar la asertividad puedes poner en práctica en algunas de estas herramientas que siguen a continuación:

Remplaza los pensamientos negativos por positivos, ayudando a cambiar la forma en que interpretas las emociones

Defiende tu verdad y no la verdad, porque cada una de ellas esta fundamentada en nuestras propias experiencias pasadas y conocimientos.

Recuerda siempre tu objetivo, el de comunicarse para expresar de forma clara lo que quieres, cuanto más claro tengas lo que quieres, más probabilidades será que lo consigas. Al identificar tu objetivo, no te apartes de él.

Siempre comunícate de forma concreta y detallada, debes tener la capacidad de transmitir de forma exacta lo que quieres.

Haz referencia a los hechos y no a tus juicios, enfocarse sobre los hechos objetivos y concretos y no de tus conclusiones.

Añade motivos a lo que pides, expresa la razón real que sustenta tu petición, cuando expresas una negativa no se necesita dar una explicación, si es demasiado brusco, ofrece el final de tu razonamiento una buena alternativa.

Habla desde ti, y no desde tu, para que la otra persona no se sienta atacada o se ponga a la defensiva, centrarlo en tus sentimientos. Usar el yo en lugar de tu, y mantenerse concentrado en el problema, sin acusar a la otra persona.

Contagia tus emociones, esto ocurre cuando hablas de ellas, cuando expresas lo que sientes, creas empatía por quienes comparten tú día a día, porque conocen la emoción que están describiendo.

Reduce tu ansiedad con el lenguaje corporal, la asertividad debe comunicarse con el cuerpo, mantener una postura firme y calmada, que engrandece, sin mostrar debilidad a tu interlocutor, y sobre todo a ti mismo.

Para crear un mensaje asertivo, debes usar la comunicación subjetiva para describir la situación y como seguirá y en ese momento presentar tu propuesta, y debe cumplir con cuatro fases para que sea perfecto:

  • Los hechos, que describe la conducta de la otra persona de forma específica sin juicio de valor
  • Expresa tus sentimientos antes esa situación o conducta de forma auténtica y manteniendo la calma
  • Las consecuencias, describe que ocurriría si el interlocutor mantiene esa conducta, experimentar agregando cómo puede afectar a otros o dar más detalles de la conducta
  • La solución, explica de forma concreta que cambios quieres que se produzcan en la actitud de la otra persona

Debes comenzar desde cero, aprende a ser más consciente en la forma en que expresas tus sentimientos, que sea lo más claro y menos agresiva posible, con situaciones de bajo riesgo, y aumentar de forma progresiva.

Además de entrenar la asertividad, otras formas de gestionar la necesidad de aprobación, son:

  • Confía en ti mismo, acéptate y valórate
  • Toma decisiones sin importar el qué dirán
  • Entiende que equivocarse es normal y acepta la crítica

Entre los objetivos de la Fundación Alma Amiga está en el dar herramientas a las niñas, niños y adolescentes de la mano amiga de sus voluntarios, embajadores y grandes colaboradores como Enrique Alberto Romero Domínguez, para que a través de su autoconocimiento puedan alcanzar su autonomía, y la asertividad es una habilidad útil para adquirir seguridad y autoconfianza, a quienes se encuentran en estado vulnerable, y así ayudarlos a mejorar sus condiciones de vida.

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