¿Cómo promover la solidaridad?

Además de ser la mejor oportunidad para crear y compartir buenos recuerdos juntos, el tiempo en familia es importante para inculcar y promover valores en los niños de la casa, como la solidaridad, mostrando la importancia de su aplicación constante en nuestra vida diaria.

Promoviendo la solidaridad en familia

La solidaridad es el valor que se enfoca en ayudar a los demás sin la intención de recibir algo a cambio, de realizar acciones para brindar una mano amiga con amor incondicional, entregando y compartiendo al prójimo aquellos recursos que ayuden al otro tanto a nivel material como emocional, que surge de la empatía hacia los otros, produciendo una inclinación de ayudar a los demás, al ponernos a nosotros mismos en la misma situación y que nos gustaría tener algún tipo de apoyo.

La empatía es uno de los pilares importantes de la solidaridad, y para ello hay que conocer cuál es el problema que el prójimo padece, de esta forma la podemos poner en práctica diariamente y en muchos ámbitos de nuestra vida, llevando a cabo pequeñas acciones que pueden hacer la diferencia, como:

  • Ayudar a una persona a cruzar la calle
  • Tratar de consolar a un niño llorando
  • Ayudar a un amigo con una emergencia

Al ser la familia nuestro ambiente más cercano, y con quienes pasamos la mayor cantidad del tiempo, es uno de los espacios más necesarios de ser solidarios. Cuando mostramos solidaridad con nuestra familia, fortalecemos y contribuimos a estrechar los vínculos familiares que se tengan dentro del hogar, y puedan superar cualquier mal momento que se generen.

Para iniciar un cambio en nuestro entorno, debemos mantener una motivación y una visión clara de lo que queremos lograr, el primer paso es el más importante y el más difícil pero no imposible, y para motivarnos a impulsarlo debemos tener presente los beneficios que la solidaridad en la familia puede traer:

  • Mejorar las relaciones interpersonales
  • Aumentar la confianza entre sus miembros
  • Conseguir un apoyo importante en momentos difíciles
  • Superación progresiva de los malos momentos

Mostrar solidaridad al prójimo es una de las bases para lograr la evolución y mucho más la supervivencia del hombre, en algún momento de nuestras vidas hemos dado una mano amiga y hemos recibido de vuelta. Al mostrar empatía y servir a los demás de una forma genuina, entendemos que todos somos iguales en esencia.

Aceptar una mano amiga, debe ser recibido como un honor compartido que brinda muchos beneficios, tanto emocionales como materiales a las personas que comparten esta acción:

  • Está al alcance de cualquiera, es fácil y sencillo, podemos ser solidarios con pequeños gestos, desde una sonrisa hasta ceder un asiento en el transporte.
  • Nos humaniza, porqué nos recuerda que todos somos seres humanos.
  • Mejora la autoestima, porque nos hace sentir útiles y necesarios.
  • Nos ayuda a hacer frente a las tendencias pocos deseables, como ser menos competitivos, egoístas, vengativaos o individualistas, además, de darnos cuenta cuando uno se deja llevar por estas tendencias y remediarlo.
  • Fomenta cualidades y valores positivos, aparece y desarrollamos la compasión, generosidad, empatía y el optimismo.
  • Nos ayuda a socializar, porque ser solidario implica participación en la sociedad, e interactuar con otras personas con distintas realidades.
  • Nos ayuda a valorar más lo que tenemos, desarrollamos la gratitud con lo que se tiene y valoran no solo lo material sino lo espiritual.

Ser solidarios nos ayuda a salir de nuestra burbuja para ver al mundo como realmente es, y nos ayuda a relativizar lo que tenemos y valorar lo que la vida que Dios nos regala.

Promover la solidaridad en los niños

Los niños son vulnerables a los cambios o formas de relación con los adultos significativos de su entorno. Por eso, cuando la familia tiene una dinámica violenta, esto se verá reflejado en la conducta de los niños que puede ser desde agresiva hasta inhibirse en sociedad.

De ahí la importancia de generar un entorno amoroso y seguro para los niños dentro de la familia, así como inculcar la solidaridad como valor, brindando un ejemplo a los niños sobre cómo se debe actuar hacia los demás y estos aprenderán de una forma sana y amigable, como relacionarse con sus compañeros o familiares.

Las acciones solidarias deben ser constantes para instaurar este hábito, mientras mayor tiempo observen estos comportamientos en los adultos, mayor será el aprendizaje y empezarán a imitar estas conductas con mayor facilidad, y desarrollar ideas en el día para fomentar una actitud solidaria frente a la vida en los niños:

  • Dar el ejemplo, es la mejor manera de lograr que los niños interioricen los valores afectivos, porque los padres son los espejos en el que ellos se miran, si los padres son solidarios, los niños también lo serán.
  • Fomenta la empatía en tus hijos, como el primer escalón necesario para ser solidario, si un niño desarrolla la capacidad de ponerse en el lugar de los otros niños, florecerán las ganas de ayudar a satisfacer su necesidad.
  • Leer cuentos infantiles a tus hijos, compartir historias para niños que les ayudará a comprender qué es ser solidario.
  • Inscribir al niño en algún deporte, el trabajo en equipo ayuda a los niños a descubrir que pueden ayudar a otra persona a alcanzar su objetivo, al mismo tiempo que aprendan a notar las necesidades del otro, de esta forma los niños comienzan a poner los resultados del grupo por encima de los personales.
  • Juega con tus hijos, todos aquellos juegos que permitan a tu hijo entender que a veces necesitamos ayuda, y que otras veces los demás necesitan de nuestra ayuda.
  • Cocina con los niños, el preparar juntos la comida es una excelente oportunidad compartir, mientras hacen algo que será de provecho para toda la familia.
  • Participa junto a tus hijos de acciones solidarias, hacer las recolectas de alimentos o la entrega de juguetes pueden ser buenas actividades, para enseñarles a tus pequeños a ser solidarios.

Enseñar a los niños a ser solidarios desde pequeños y sobre el amor incondicional es fundamental para su desarrollo integral. La Fundación Alma Amiga tiene dentro de sus objetivos la creación de estrategias educativas, y junto a sus voluntarios, embajadores y grandes colaboradores como Enrique Alberto Romero Domínguez, que entienden que la educación de valores afectivos es vital para asegurarles bienestar y autonomía en su vida.

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