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ENTRENANDO EL ALMA – Parte 6. • Las 7 OBRAS CORPORALES DE MISERICORDIA. Segunda Obra: Dar de beber al sediento.

Enrique Romero Fundacion Alma Amiga Entrenando el Alma - ENTRENANDO EL ALMA – Parte 6. •	Las 7 OBRAS CORPORALES DE MISERICORDIA. Segunda Obra: Dar de beber al sediento.

¿Qué obras concretas podemos hacer para dar de comer al hambriento?

Al ser una obra corporal y material, ameritamos hechos concretos, y bebidas concretas. Hay niños, adultos y adultos mayores que ven pasar las horas y no tienen acceso al agua potable para apagar su sed. Aquí algunos ejemplos concretos, que podemos organizar “en secreto” o en colectivo. Ten siempre en cuenta: tu Padre que ve en lo Secreto te recompensará, y la mano derecha no debe enterarse de lo que la mano izquierda hace.

En palabras de nuestro director Presidente Enrique Alberto Romero Domínguez, acerca de esta obra de misericordia corporal, en su opinión:

“Hermano de Alma Amiga, ¿por qué darías de beber al sediento?

no negaríamos un vaso de agua al necesitado, independientemente de su edad, sexo, religión, condición social, porque el agua es vida, y nuestra Fundación Alma Amiga, busca nutrir cuerpo y alma de nuestros beneficiarios, y de todos los que siguen nuestra obra, identificando sus almas con las obras de misericordia”

Enrique Alberto Romero Domínguez.

Visitemos la emergencia de un hospital, dispensario o módulo de salud: Ellos están dando la vida, día tras día. Quien trabaja en una emergencia dona su vida, como si de una vocación superior se tratara. Visita las emergencias, y allí muchos tienen sed, y necesitan un alma amiga que les dé apoyo moral.

Visitemos las alcabalas y puntos de control móvil donde el personal de seguridad pasa largas jornadas de guardia. Ellos aunque muchas veces, no nos simpaticen, y nos retrasen un poco en nuestra rutina, velan por el bienestar social, muchas veces bajo la inclemencia del sol o la dura intemperie. Un vaso de agua, quizás haga su carga más ligera.

Visitemos las calles y avenidas de nuestra ciudad, donde duermen o permanecen los indigentes. También aparte de sufrir, beben porque sienten sed. Seamos ese bálsamo que aliviana la dura carga de la calle.

Donemos agua a los orfanatos, ancianatos y sitios de refugio. Ellos la necesitan enormemente, sobre todo en las ciudades donde la turbidez de ríos y fuentes de agua, muchas veces interrumpe el normal servicio de las compañías hídricas; donemos agua a estas personas que no lo tienen nada fácil.

Paseemos por donde la gente hace largas colas para comprar alimentos subsidiados o donde se hacen colas de días para suministrar gasolina, son personas en las que su vida se ve reducida en la calle, bajo el sol, la contaminación de los vehículos automotores, el calor insoportable, y la incomprensión social. Donemos agua limpia que refresque sus estados de ánimo y les lleve a darle las gracias a Dios. Cuánto bien hacemos al dar de beber al sediento.

Visitemos en grupo las barriadas, donde no llega hace días el agua potable. Son almas que agradecerán enormemente el vital líquido, a Dios primeramente. En ocasiones pasan semanas enteras sin recibir agua en sus hogares y comunidades.

Regala agua, o café a quien ejerce labores de vigilancia diurna y/o nocturna. Los vigilantes o watchmen están alerta muchos de ellos durante 12 horas continuas o más. Seguro se sentirán agradecidos de recibir un trago de agua para hidratarse o un café para mantenerse despiertos.

Regala agua o café a quien toque la puerta de tu casa pidiendo algo de alimento. Es Jesús quien toca a tu puerta, son ellos los que verdaderamente necesitan. Pedid y se os dará… nos refiere el Evangelio. El que toca a tu puerta y pide, verdaderamente necesita, y vence su orgullo para satisfacer su necesidad. Ayuda al prójimo, y te estarás ayudando a ti mismo. Aprovecha esa oportunidad de oro para cumplir con la obra de misericordia.

Ahora, ya tienes las obras concretas, para practicar esta maravillosa obra de misericordia corporal. Manos a la obra.

Somos Alma Amiga, somos amor incondicional.

Juan Carlos Rivas Pérez

@diaconone

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